Cuando se establece el horario de verano o el  horario de verano, toca ajustar los relojes para retrasarlos o adelantarlos una hora. Una medida ideada para unificar los días en los que se producen los cambios de hora en todos los países de la Unión Europea que, para algunos, también contribuye a ahorrar energía, eso sí, siempre que los usuarios, administraciones, empresas y otras organizaciones pongan de su parte para adoptar hábitos sostenibles.

 

Cambio de hora y ahorro de energía

Unos 75 países en el mundo, entre ellos los pertenecientes a la Unión Europea, realizan dos cambios de hora  al año (adelantar y atrasar una hora cada primavera y otoño), por lo que se calcula que esta medida afecta a unos 1.500 millones de personas en todo el mundo.

En nuestro país, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) valora el potencial de ahorro en iluminación que genera esta medida en un 5%, lo que equivale a 300 millones de euros. De esa cantidad,  90 millones  corresponderían  al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del sector terciario y en el sector industrial.

Los defensores del cambio de hora como medida para potenciar la eficiencia energética consideran que al hacer coincidir el horario laboral con las horas de iluminación natural se ahorran grandes cantidades de energía. Sin embargo,  un informe de Red Eléctrica de España (REE) –la empresa que registra minuto a minuto la evolución de la demanda eléctrica– publicado en 2007 sostiene que durante los primeros días de aplicación de la medida se detecta un ahorro en el consumo eléctrico que, sin embargo, se va diluyendo con el paso del tiempo.

¿Qué recomendaciones se deben tener en cuenta  para ahorrar energía aprovechando el cambio de hora?

 

La energía más barata es la que no se consume

Antes de encender las luces y la calefacción o el sistema de climatización, pregúntate ¿es realmente necesario? Gestos sencillos como apagar las luces de habitaciones que permanecen vacías, o dejar pasar la luz natural para que calienten las estancias de tu lugar de trabajo marcan la diferencia.

En el caso de la calefacción, mantenerla encendida si no es necesario supone un gran gasto energético: por cada grado centígrado «extra» aumenta aproximadamente un 7% el consumo de energía.

 

Primar el uso de la iluminación natural frente a la artificial

¡Qué agradable es poder disfrutar de los rayos del sol para trabajar o estar en casa! Aprovechar la luz natural es un consejo sencillo de poner en práctica y que tal vez requiera de pequeños cambios, como la redistribución de los espacios para necesitar lo menos posible la iluminación artificial y mantener las ventanas libres de obstáculos, como cortinajes pesados, para aprovechar todo el potencial de la luz del Sol.

 

Apostar por la iluminación eficiente

Realizar una pequeña inversión en sustituir las bombillas que más energía consumen y cambiarlas por sistemas de iluminación eficiente, como el LED, compensa. Y es que la inversión realizada se termina autofinanciando con el ahorro energético que supone. De hecho, se calcula que al sustituir una tecnología de iluminación poco eficiente como las bombillas incandescentes por otras de mayor eficiencia puede generar ahorros energéticos de hasta un 80%.

 

Optar por colores claros en las paredes

Si toca pintar las paredes, reflexiona sobre qué tonalidades deseas utilizar. Ten en cuenta que los colores oscuros absorben la mayoría de la luz, mientras que los colores claros (crema, celeste claro, etc.) reflejan una gran parte.

 

Instalar detectores de presencia

En edificios públicos, oficinas y zonas comunes de edificios residenciales, conviene instalar detectores de presencia con capacidad para encender y apagar las luces en función de si las estancias están o no ocupadas por personas. De ese modo, las luces se apagarán y encenderán automáticamente sin necesidad de estar pendiente de ellas.

 

Iluminación localizada

Además de crear ambientes agradables tanto en el hogar como en los centros de trabajo, diseñar una distribución de iluminación localizada en función de las necesidades de cada persona o espacio favorece la concentración y aumenta la sensación de confort.

 

 

¿Sabías que…?

El cambio de hora es una medida que está regulada en la Unión Europea mediante la Directiva 2000/84 y que se incorporó al ordenamiento jurídico español por el Real Decreto 236/2002, de 1 de marzo.