Con el objetivo de minimizar el derroche energético y ahorrar energía, en la madrugada del domingo 30 de octubre de 2016  termina el horario de verano y empieza el horario de invierno. Atentos porque habrá que ajustar los relojes de nuevo: a las 3.00 horas serán los 2.00 horas. (En Canarias a las 2.00 horas será la 1.00).

 

¿Por qué lo hacemos?

El cambio de hora se realiza dos veces al año (retrasamos el reloj una hora en invierno y lo adelantamos en verano) desde 1974. Coincidiendo con la crisis del petróleo, esta medida se empezó a adoptar para aprovechar más la luz del Sol y consumir menos electricidad.

Este cambio está incluso regulado por una Directiva Europea, dado que se considera una buena medida para ahorrar energía, algo muy necesario en el conjunto de la UE, donde existe una dependencia energética del exterior superior al 50%.

En España, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) estima que con este cambio de hora nuestro país puede llegar a ahorrar en energía destinada a iluminación artificial el equivalente a 300 millones de euros.

 

¿Realmente es una medida útil para ahorrar energía?

Existe una controversia entre los que apoyan esta medida y los que la consideran innecesaria. Algunas expertos opinan que con el cambio de hora de invierno nuestro país recupera su horario oficial, que es ir una hora por delante del tiempo que marca el meridiano de Greenwich (Greenwich Mean Time GMT).

Recientemente, el Gobierno de Baleares solicitó al Gobierno central que en su caso les dejaran mantener el horario de verano, por considerarlo más adecuado a su posicionamiento geográfico, dado que es la primera comunidad en la que sale y se oculta el Sol.

La cuestión fue tratada posteriormente en un debate organizado por el Consello da Cultura Galega, en el que varios expertos reconocieron que no se trata de un asunto sencillo de abordar ya que «responde a cuestiones no solo de naturaleza física sobre longitud y latitud, sino también a razones históricas, a argumentos económicos y de productividad, o a costumbres individuales y a hábitos y actitudes culturales».

Otro efecto del cambio de hora son los efectos físicos, como un cansancio excesivo a primeras horas del día, que algunas personas manifiestan sufrir. Para esto, expertos recomiendan exponerse un par de horas a la luz del Sol, de modo que nuestro cuerpo para regular funciones básicas como el sueño o la vigilia.

 

 

Fuentes: El Periódico, Diario de Mallorca, IDAE