Los radiadores son nuestros grandes aliados en el hogar para combatir el frío. Pero, para lograr beneficiarnos de todas sus prestaciones, abrir la válvula al máximo no es la única manera de obtener todo el confort que las personas necesitan.

¿Cómo ahorrar con los radiadores?

Algunas buenas recomendaciones para sacar el máximo partido del sistema de calefacción haciendo un uso adecuado de los radiadores de nuestro hogar son:

  • Asegurarse de que los radiadores se han purgado correctamente. Antes de que llegue el frío, conviene purgar los radiadores para expulsar todo el aire acumulado tras varios meses de inactividad. Si, en plena temporada de calefacción, se detecta que el radiador no calienta de manera adecuada, o se escuchan ruidos, puede deberse a que el purgado no se ha realizado correctamente y es necesario volver a realizarlo.
  • Ventilar diez minutos al día. Incluso en los días más fríos del invierno conviene abrir las ventanas para dejar entrar el aire fresco y renovar así el aire de calefacción. Lo mejor es hacerlo a primera hora del día, y evitar hacerlo en las horas centrales del día o por la tarde, cuando el sistema de calefacción esté a pleno rendimiento. De ese modo se evita un derroche energético.
  • Poner fin a las filtraciones de aire. Algunas veces el aire frío del exterior se cuela en las viviendas por los marcos de las ventanas, por debajo de las puertas o por cualquier otra rendija. Estas pequeñas “fugas” hacen que sea necesario mantener más tiempo encendida la calefacción dado que se escapa el calor. Para evitarlo, se puede usar masilla, cinta aislante o cualquier otro material para evitar que se fugue el calor por esos pequeños recovecos.
  • Regular el radiador a 21 grados centígrados. Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), en invierno es suficiente mantener una temperatura interior de 21 grados centígrados para obtener el bienestar y confort térmico que las personas necesitan. ¡Por cada grado centígrado extra se consume alrededor de un 7% más de energía!
  • Si es posible, apagar la calefacción por la noche. Otra de las recomendaciones del IDAE es que durante la noche, cuando las personas están abrigadas en la cama, después de haber tenido durante el día la calefacción puesta y la casa se ha caldeado, lo mejor es apagar la calefacción para evitar el derroche energético. No obstante, en viviendas muy mal aisladas, en las que la temperatura nocturna interior baja de manera muy acusada en los días más fríos, se puede mantener la calefacción encendida por la noche a una temperatura de entre 15-17 grados centígrados.
  • Mantener los radiadores libres de obstáculos. Para que los radiadores calienten las estancias es necesario que estén libres de obstáculos como muebles o cortinas pesadas, ya que dificultan la emisión de calor. Igualmente, no conviene pintar los radiadores ya que a más capas de pintura, más dificultades para que se produzca una trasmisión de calor.
  • Aportar calor en función de las necesidades de cada estancia. Hay que tener en cuenta que no todas las estancias de la vivienda necesitan la misma temperatura. Así, por ejemplo, no compensa calentar las estancias que vayan a estar vacías. Y otras habitaciones, como por ejemplo la cocina, con muchos aparatos que emiten calor, probablemente necesitarán tener la calefacción encendida a una temperatura más baja. Cerrar las habitaciones que no se vayan a utilizar y regular los radiadores en función de las necesidades de calor de cada habitación es una solución sencilla pero efectiva para ofrecer confort a las personas y, al mismo tiempo, ahorrar energía.
  • Avisar al servicio técnico si se detectan humedades o manchas de óxido. Para que los radiadores calienten de manera adecuada es necesarios mantenerlos libres de manchas de óxido y de humedades. Ambos fenómenos pueden indicar que los radiadores sufren de algún problema. Por ello, lo mejor es avisar a un técnico especializado si se detectan, para evitar males mayores.

Todas estas medidas contribuyen a sacar el máximo partido de los radiadores del hogar y ayudan al ahorro y la eficiencia energética de las viviendas.

 

Calefacción central: ¿Qué tener en cuenta?

En instalaciones de calefacción central, en las que la sala de calderas es comunitaria, muchas comunidades de propietarios están optando por instalar contadores o repartidores de costes para registrar el consumo de calefacción que realiza cada vecino.

Igualmente, esta solución se acompaña con la colocación de válvulas termostáticas en los radiadores, de modo que pueda regularse  la temperatura de confort de cada una de las estancias del edificio.

De ese modo, se logra aumentar el ahorro y la eficiencia energética de sus instalaciones de calefacción. “Los vecinos estaban acostumbrados a abrir la ventana cuando tenían calor por culpa de la calefacción central. Actualmente como cada vecino paga por lo que consume, en lugar de abrir la ventana cierran las válvulas de los radiadores”, explica José Emilio López Sopeña, presidente de una comunidad de propietarios de Madrid en la que han probado la individualización con un resultado satisfactorio.

Y es que este sistema tiene tantas ventajas que quienes lo prueban no dudan en recomendarlo. “Yo les aconsejaría que cambiasen. La calefacción individualizada es mejor porque en tu casa puedes apagar el radiador y si no quieres no consumes. Y, además, al cambiar a un sistema más eficiente, el gasto en calefacción es menor”, explica Clemente Morán, presidente de otra de las comunidades de propietarios en la que están más que satisfechos con la individualización.

Más opiniones sobre individualización de calefacción central en el blog Remicaatencionalcliente.es.