¿Existen alternativas al aire acondicionado cuando hace calor?  Los sistemas de aire acondicionado se utilizan sobre todo para refrescar los ambientes interiores en verano, por lo que consumen bastante energía. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en sus informes trimestrales, la demanda durante los meses de julio y agosto se incrementa casi un 30%.

La cuestión es, ¿es el aire acondicionado algo realmente imprescindible en verano? ¿O existen algunas técnicas que se pueden aplicar para no depender tanto de estos dispositivos?

Lo cierto es que existen algunas medidas que actúan como alternativas al aire acondicionado o, al menos, pueden reducir su demanda energética.

  • Un buen aislamiento del edificio puede constituir una alternativa al aire acondicionado, especialmente en aquellas viviendas situadas en regiones con climas templados, poco extremos en verano. El calor puede filtrarse por puertas, ventanas, cubiertas o muros mal aislados. Un buen aislamiento evita que se escape el calor producido por el sistema de calefacción en invierno y que aumente la temperatura en verano cuando haga mucho calor en el exterior.
  • Influye la orientación del hogar. La orientación de la vivienda y las horas de luz que recibe también influye en que existan hogares más cálidos que otros en un mismo bloque de edificios.
  • Apuesta por las fachadas de color blanco. ¿Te has fijado que en regiones en las que hace mucho calor como en Andalucía hay muchas casas pintadas de blanco? El blanco refleja la luz aproximadamente en un 80%, por lo que evita que se concentre el calor.
  • Mejor paredes interiores claras. También es importante decidir qué tipo de color elegir para el interior de las viviendas. Optar por paredes claras evitará que suba la temperatura interior de tu casa y además genera el efecto de que el espacio es más grande.
  • Usar plantas para refrescar los ambientes. En la mayoría de ciudades y pueblos se colocan árboles cerca de los edificios. La razón es que las plantas oxigenan el aire y regulan la temperatura. Algunos arquitectos han ido más allá y han aprovechado las propiedades aislantes de las plantas para crear jardines verticales en sus fachadas o llenar de plantas los tejados o cubiertas. Este tipo de técnica se basa en planificar cuidadosamente qué tipo de vegetación se ubicará en el edificio. La clave está en utilizar especies vegetales autóctonas para evitar que los gastos de mantenimiento y de riego superen al gasto que se hubiera realizado al utilizar aire acondicionado.
  • Toldos en las ventanas. Es una solución sencilla pero efectiva: instalar toldos en las ventanas o bajar las persianas en las horas de más calor contribuye a evitar que suba la temperatura interior.
  • Iluminación eficiente. Si es necesario recurrir a la iluminación artificial, mejor utilizar lámparas y luminarias energéticamente eficientes, que contribuyen a disminuir la temperatura interior.

 

Otras alternativas al aire acondicionado tradicional

Existe una corriente denominada “arquitectura pasiva” que utiliza recursos de arquitectura bioclimática para construir edificios de una eficiencia energética superior a una construcción tradicional. Estas construcciones registran un consumo energético muy bajo y, además, ofrecen durante todo el año una temperatura ambiente confortable sin necesidad de climatización tradicional, por lo que podrían considerarse una alternativa al aire acondicionado.

Otro interesante desarrollo es el aire acondicionado basado en energías renovables, como es el caso de la “refrigeración solar”. Este sistema utilizan la radiación solar para refrescar ambientes y generalmente se utiliza para ofrecer servicio de aire acondicionado tanto en edificios como en vehículos. Para ampliar información sobre la refrigeración solar te recomendamos la Guía del Frío Solar editada por Fenercom

 

¡Datos curiosos sobre el aire acondicionado!

¿Sabías que los egipcios ya habían inventado un aire acondicionado primitivo para garantizar el bienestar del Faraón?

El sistema era difícil de gestionar: las paredes estaban formadas por bloques de piedra que pesaban varias toneladas. Por la noche, miles de esclavos desmantelaban las paredes y trasladaban las piedras al desierto, donde la temperatura había disminuido a niveles muy bajos y las piedras se enfriaban.

Antes de amanecer, volvía a colocar las piedras en el palacio. ¡Se calcula que las estancias del Faraón podrían estar a 26 grados centígrados, mientras que en el exterior hacía el doble de calor!

 

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