En edificios residenciales con caldera de calefacción central es posible ahorrar energía y disfrutar de la temperatura de confort deseada en invierno. ¡Estas cinco recomendaciones realizadas por los profesionales de Remica Servicios Energéticos te ayudarán a conseguirlo!

 

Instalar una caldera de condensación y gas natural

Gran parte de la factura energética de una comunidad de propietarios (hasta un 60%) corresponde a la calefacción. Este gasto energético en calefacción se puede reducir hasta un 25% actuando sobre dos aspectos fundamentales de la instalación térmica: el combustible y la caldera.

  • Frente al gasoil, el gas natural es un combustible más económico y, además, registra un mayor rendimiento.
  • Instalar calderas de condensación. Las calderas son el componente fundamental de una instalación térmica. Se utilizan para producir agua caliente para calefacción o agua caliente sanitaria para lavabos y duchas. Las más eficientes son las calderas de condensación, que son aquellas capaces de extraer parte del calor que se pierde en los humos.  Además tienen otra ventaja: son capaces de mantener un rendimiento elevado exista o no una gran demanda de calor en el edificio.

Aunque muchas comunidades esperan al final de la vida útil de sus calderas para cambiar la instalación y decantarse por  otro tipo de combustible, si la instalación es antigua y altamente ineficiente, el derroche energético que esta genera puede hacer rentable cambiar antes la caldera.

 

Mantenimiento preventivo y correctivo

En instalaciones con caldera de calefacción central, contratar un mantenimiento preventivo y correctivo es obligatorio por normativa. Pero, además, el mantenimiento es indispensable para que las personas puedan disfrutar en su hogar del confort necesario en invierno.

La frecuencia de las visitas que realice la empresa mantenedora debe ser de una vez al mes durante todo el año si se cuenta con servicio de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS); o una vez al mes durante la temporada de calefacción si solo se cuenta con servicio de calefacción.

De igual modo, el mantenedor debe acudir a la instalación cada vez que se genere un aviso por haberse registrado cualquier incidencia que pueda afectar al buen funcionamiento del sistema de calefacción central.

 

Gestión energética en instalaciones con caldera de calefacción central

Aunque no es obligatorio, contratar un servicio de gestión energética ayuda a ahorrar energía, sobre todo en las instalaciones térmicas de gran tamaño.

A través de la gestión energética es posible combatir derroches e ineficiencias energéticas que, al final, suponen que aumente la factura de energía. La clave está en monitorizar las instalaciones y generar alarmas si se está produciendo algún tipo de ineficiencia energética. De ese modo se pueden aplicar las medidas oportunas para ahorrar en la factura de energía.

 

Consumo individualizado de la calefacción central

Otra medida que es necesaria para terminar con el derroche energético  es instalar válvulas termostáticas en los radiadores que permitan a cada vecino regular la temperatura que llega a su hogar en función de sus necesidades.

De ese modo se pasa de un sistema en el que todos los vecinos tienen encendida por igual la calefacción –independientemente que estén o no en su hogar– a un sistema en el que las personas pueden decidir si encienden o no la calefacción que llega a su casa.

Para determinar cuál es el gasto en calefacción que realiza cada vecino, en instalaciones de calefacción central con distribución de tuberías por columnas verticales  (los radiadores del edificio se conectan de abajo a arriba, sin existir unión entre los distintos radiadores de la vivienda) se instalan repartidores de costes.

En instalaciones con caldera de calefacción central esta medida supone un ahorro de energía, ya que se ofrece la posibilidad a los usuarios de regular la calefacción en función de sus necesidades. Se terminan así con algunos problemas clásicos de comunidades de propietarios en el que en algunos pisos, en pleno invierno, se veían obligados a abrir las ventanas por exceso de calor. Mientras que en otros no alcanzaban la temperatura de confort deseada.

 

Mejora del aislamiento térmico

Por muy eficiente que sea la caldera de calefacción central, un edificio con un insuficiente aislamiento térmico generará un derroche energético. En el caso del parqué español, los edificios con un aislamiento térmico más deficiente datan de las décadas de los sesenta y setenta, época en la que se produjo un boom de la construcción sin que ninguna normativa regulase cómo debía acometerse el aislamiento.

Eso no quiere decir que no haya que prestar atención a los edificios que se construyeron posteriormente. Los elementos sobre los que hay que prestar atención  no solo es la fachada, sino también a la cubierta (tejado) y a la carpintería (sobre todo ventanas metálicas obsoletas que tienen una gran pérdida de energía).

Lo mejor para conocer la situación del aislamiento térmico de su edificio es consultar a un especialista. En Remica Servicios Energéticos le asesoramos. Póngase en contacto con nosotros en el teléfono 91 396 03 00 o en el email remica@remica.es