Lograr una calefacción económica en el hogar y pagar menos en la factura a fin de mes es posible. La clave está en cambiar ser conscientes de cómo podemos mejorar en eficiencia energética. Y es que evitar el derroche energético puede hacer que se pague mucho menos por la factura que llega a final de mes.

 

  1. Etiqueta energética de la vivienda

Aquellos que estén en proceso de comprar o alquilar una vivienda deben fijarse en cuál es su calificación energética. Al igual que sucede con los electrodomésticos, las viviendas cuentan con una calificación que sigue una escala de letras, desde la A (más eficiente) a la G (menos eficiente).

A pesar de que aún parece que la calificación energética de las viviendas no se ha dejado notar demasiado en el precio, lo cierto es que los futuros inquilinos o compradores deben tener en cuenta que, cuanto menos eficiente sea la vivienda, mayor será el gasto de energía que tendrán que hacer para calentar la casa en invierno.

La compañía Tinsa Certify ha analizado las diferencias de coste que puede suponer alimentar una vivienda -de unos 100 metros cuadrados y medio siglo de antigüedad en Madrid capital- en función de su eficiencia energética.

Según esta entidad, mientras que el gasto en energía en una vivienda de tipo G puede ser de 2.500 euros al año, en una vivienda de tipo A puede ser de 200 euros anuales. ¡La diferencia es de 2.300 euros cada año!

 

  1. Más aislamiento para una calefacción económica

Una de las actuaciones que más influye sobre la calificación energética de las viviendas es su nivel de aislamiento térmico; es decir, cómo sea la situación de cubiertas (tejados), muros y cerramientos (ventanas y puertas).

En los casos más graves, existen viviendas sin ningún tipo de aislamiento térmico. Mejorar en este aspecto supone que en invierno, el calor generado por el sistema de calefacción se mantendrá mejor y, en consecuencia, será necesario tener menos tiempo encendidos los radiadores.

Mejorar el aislamiento de las viviendas reduce la demanda energética de los edificios hasta un 50% al tiempo que aumenta el nivel de confort de los habitantes de los edificios.

 

  1. Monitorización

Otra forma de lograr una calefacción económica es realizar una pequeña inversión para instalar un sistema de monitorización de consumos. De ese modo, el usuario puede ver cuáles son sus patrones de consumo de energía y hacer las modificaciones oportunas para corregir posibles desviaciones.

¿La calefacción está encendida una hora antes de que ninguno de los habitantes llegue a casa?  Quizá programando el encendido solo media hora antes se puede ahorrar algo en la factura de calefacción a fin de mes.

Instalar un sistema de monitorización en el hogar ya no es cosa de ciencia ficción gracias a la domótica, es decir, dispositivos que controlan y automatizan la gestión inteligente de la vivienda. Gracias a la incorporación de sistemas domóticos se puede gestionar de forma inteligente los sistemas de iluminación, climatización, agua caliente sanitaria, los electrodomésticos, etc.

En Remica, instalamos termostatos inteligentes en los hogares con calderas comunitarias en las que los usuarios realizan un uso individualizado del sistema de calefacción.

Además, aquellas comunidades con caldera comunitaria que deseen mantener monitorizada su sala de calderas las 24 horas del día tienen a su disposición el servicio de telegestión de Remica Servicios Energéticos; mediante el cual se obtienen alarmas inmediatas cuando los parámetros y variables de funcionamiento de la instalación se salen de los óptimos establecidos y que, además, permite gestionar diversos aspectos como cambios en los puntos de consigna de las temperaturas o realizar modificaciones en el horario de funcionamiento.

 

  1. Contratar a un gestor energético

En edificios de viviendas con calefacción centralizada, contar con el asesoramiento de una empresa de servicios energéticos (ESE) es importante si se desea terminar con el derroche energético.

El objetivo de las ESE es que los clientes ahorren energía aplicando unas medidas planificadas, llevadas a cabo con el objetivo de utilizar la mínima cantidad posible de energía dando un servicio adecuado, manteniendo o incluso mejorando los niveles de confort.

En su papel de gestores energéticos, las ESEs ofrecen la garantía adicional de que comparten el riesgo de una mala explotación de los elementos que conforman la instalación de producción de energía. Si la generación y transporte de la energía no es eficiente, será el gestor energético y no el cliente final el que verá mermada su cuenta de resultados.

¿Quieres más información sobre qué es y en qué te beneficia contratar un gestor energético? Contacta con Remica Servicios energéticos en el email  remica@remica.es  o en el teléfono 91 396 03 00.

 

  1. Hábitos eficientes

El consumo de energía de las familias españolas supone alrededor del 30% del consumo total de energía del país, repartiéndose casi a partes iguales entre el coche privado y la vivienda (el 18% corresponde al consumo doméstico).

Así que por pequeño que parezca, cada gesto cuenta para conseguir una calefacción económica y más ecológica. Estos son algunos hábitos que pueden contribuir a reducir el consumo de calefacción:

  • No mantener encendida la calefacción cuando la vivienda permanezca vacía. Existen termostatos inteligentes que permiten programar la calefacción unos minutos antes de llegar a casa, para encontrarla caldeada.
  • Regular la temperatura a unos 21 grados centígrados. Por cada grado de más se consume hasta un 10% más de energía.
  • Durante el día, subir las persianas y cortinas para beneficiarse del calor que desprende la luz solar.
  • Ventilar a primera hora de la mañana, antes de que la calefacción esté a pleno rendimiento. Hay que tener en cuenta que mantener las ventanas abiertas durante diez minutos es suficiente para renovar el aire de una habitación.
  • Mantener los radiadores despejados, sin muebles o cortinas que obstaculicen la transmisión de calor. Recuerda que debes purgar los radiadores antes de que comience la temporada de frío para asegurarte de que funcionan bien.