La llegada de la primavera se asocia con más horas de luz y con la mejora del tiempo. Sin embargo, la realidad es que la calefacción todavía permanecerá encendida durante varias semanas.

En viviendas con sistemas de calefacción central las comunidades de propietarios deciden mantener la calefacción encendida hasta abril o mayo.

Según la experiencia de Remica, compañía con más de treinta años de trayectoria profesional en el sector de las instalaciones térmicas, es normal que las calefacciones permanezcan encendidas bien entrada la primavera.

En cualquier caso, es la comunidad de propietarios la que comunica a la empresa de mantenimiento cuándo encender y apagar su sistema de calefacción, en función de las necesidades térmicas de las viviendas.

Según explican desde el Área de Mantenimiento de Remica, dado que los inviernos de 2016 y 2017 fueron más suaves, este año se ha notado una mayor demanda de calefacción debido a que los meses de enero y febrero se han registrado temperaturas muy bajas, incluso con días de heladas.

La primavera de 2018 también ha arrancado con temperaturas muy bajas en diversos puntos de la Península. ¿Será esto el preludio de una primavera muy fría? Para ver cuáles son las previsiones atmosféricas de esta primavera, se pueden consultar online las predicciones de AEMET.

 

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Semana Santa, el puente de mayo… muchas personas aprovechan la primavera para tomarse unos días de descanso.

Con la vivienda vacía ¿conviene dejar la calefacción encendida?

Lo cierto es que, hay instalaciones de calefacción central en la que los usuarios no tienen opción: la calefacción permanece encendida aunque la vivienda permanezca vacía ya que no disponen de válvulas en los radiadores ni de ningún otro sistema de regulación.

Esto no solo supone un desperdicio de energía, sino que también supone un gasto extra para la comunidad de propietarios que podría evitarse si se instala un sistema para contabilizar de manera individualizada el consumo de energía por vivienda y se instalan válvulas termostáticas en los radiadores, que permitan abrir o cerrar la calefacción en función de las necesidades específicas de las personas.

Las cifras así lo demuestran. La instalación de repartidores de costes de calefacción y válvulas termostáticas permite ahorrar una media de 24,7% de consumo de calefacción en las viviendas de edificios con calefacción central. Así se desprende del Estudio sobre ahorros derivados de la contabilización individual de calefacción en España, realizado por la Universidad de Alcalá para AERCCA (Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción).

Los ahorros energéticos medios de las viviendas analizadas con instalación colectiva o centralizada de calefacción, medidos en términos absolutos, corresponden a unos 7 GWh, el equivalente a 8 meses de consumo de energía eléctrica de una vivienda tipo.

El informe confirma, asimismo que, entre las medidas orientadas a ahorrar energía en las instalaciones de calefacción centralizada, el uso de repartidores de costes y válvulas termostáticas es la más eficiente. Y que la adaptación de este tipo de medidas, además, contribuye a la reducción de los gases de efecto invernadero, disminuyendo una media de 61 toneladas de dióxido de carbono al año.