Las comunidades de propietarios con calefacción central tendrán que adaptarse a partir de 2017 a la normativa europea que establece la necesidad de contabilizar el consumo de calefacción de manera individual. Para ello, será necesario intervenir en cada radiador con la colocación de un repartidor de costes o calorímetro y una válvula termostática.

Hoy nos centraremos en el primero. El calorímetro es un dispositivo que se instala en cada radiador y que mide dos temperaturas: la de la superficie del mismo y la ambiente de la habitación, calculando el consumo con estos datos y en base a las características y tamaño del radiador.

Estos dispositivos, pese a que en España pueden parecer algo novedoso, lo cierto es que se utilizan desde hace más de 80 años en países como Alemania. De hecho, en Europa, según la empresa ISTA, empresa líder mundial en medición y facturación de calefacción y agua,  existen alrededor de 30 millones de viviendas con este tipo de sistema de reparto de costes de calefacción central, lo que supone un total de 150 millones de dispositivos instalados.

Su colocación es sencilla, ya que son dispositivos pequeños y sin claves. No obstante, debe ser realizada por un profesional. Además, dado que la lectura de éstos se realiza vía radio a una centralita, no es necesario que entre un técnico a la vivienda mensualmente para controlar el consumo.

Cómo funciona el calorímetro

repartidor_costesTodos los calorímetros deben estar fabricados de acuerdo con la norma UNE EN 834:1994. Ésta establece que los repartidores midan dos temperaturas: la de la superficie del radiador y la temperatura ambiente de la habitación donde esté instalado.

De esta manera, el medidor entiende que el radiador está en marchar cuando diferencia de temperaturas entre la superficie del mismo y la ambiente sea mayor de 4ºC.

Además, el calorímetro diferencia entre el verano y el invierno: de junio a septiembre sólo entenderá que la calefacción está en funcionamiento siempre que la temperatura del radiador supere los 40ºC; mientras, en invierno, se entiende que el radiador está en funcionamiento cuando supera los 29ºC.

El consumo se reflejará en la pantalla del repartidor de costes, sin embargo, se trata de un valor adimensional (no son kwh ni ninguna otra unidad física de energía), y debe ser corregido en función de varios coeficientes correctores, todos ellos definidos en la mencionada Norma UNE-EN-834:1994.

Así, para la determinar  ese factor de conversión “K”, cada fabricante de repartidores de costes tiene disponible una base de datos de radiadores, marcas, fabricantes, características, etc. Que será consultada por el instalador para determinar el consumo final de cada radiador.

De esta manera, el consumo de calefacción de cada radiador se calcula con la siguiente fórmula:

Consumo radiador (€) = (Cact  Cant ) x K x P

Cact – Lectura actual del repartidor

Cant – Lectura del repartidor al inicio del periodo de facturación

K – Factor de conversión

P – Precio de cada unidad consumida de calefacción

El consumo de cada radiador es el resultado de multiplicar las unidades de consumo registradas en cada repartidor de costes de calefacción multiplicado por el valor “K” de conversión. El precio (P) de la unidad de calefacción es único para todo el edificio, y se calcula en base al consumo real.

Un ejemplo:

Supongamos que una caldera de calefacción central ha tenido los siguientes gastos para la comunidad:

Mantenimiento: 500 €
Electricidad: 300 €
Combustible: 10.000 €

TOTAL 10.800 €

Los costes fijos de la instalación se reparten por coeficiente a cada vecino. Estos costes fijos incluirán, por un lado, el mantenimiento y la electricidad, y por otro, entre un 25% y un 35% del combustible, debido a las pérdidas de generación y distribución que se registran en la instalación. Ese porcentaje varía y lo establece la comunidad de propietarios.

Si suponemos que el porcentaje acordado es del 25% los costes fijos serán:

500+300+2.500= 3.300 €

Los costes variables (el resto, es decir 7.500 €) se repartirán en base al consumo real, siendo éste la suma de los consumos medidos por los contadores. Si por ejemplo, el consumo en calefacción del edificio son 20.000 unidades de calefacción, entonces:

P = 7.500 €/20.000 unidades = 0,375 € por unidad de consumo

De esta manera, el recibo de liquidación que recibirás en tu vivienda una vez hagas un consumo individual de tu calefacción central será de la siguiente manera:

calorímetro

En éste vemos que se incluyen los siguientes conceptos:

Datos generales del abonado: Incluye la dirección, número de abonado, número de emisión del recibo y periodo de liquidación.

Conceptos de liquidación: Este apartado se desglosa en dos:

  • Costes fijos de calefacción central: Hemos de tener en cuenta que aunque hagamos un consumo individualizado de la calefacción, el cuarto de calderas y las redes generales se comparten entre todos los vecinos, por tanto, los gastos que se desprenden su funcionamiento (consumo eléctrico, mantenimiento, pérdidas de generación y distribución del combustible, etc.) deben ser cubiertos comunitariamente.
  • Parte variable: En este apartado se incluye la cantidad que el cliente debe pagar por el calor emitido por cada uno de los radiadores de su vivienda, calculado de la manera que ya hemos explicado. El usuario encontrará en su recibo un desglose en el que además se identifica el consumo de cada radiador en función del lugar en que se encuentra ubicado en la vivienda.

Gráfico de consumo: El documento incluye un gráfico en el que podemos visualizar el histórico del consumo de calefacción de cada vivienda.

¿El calorímetro permite ahorrar energía?

El calorímetro por sí mismo no permite ahorrar energía ya que es sólo un medidor de nuestro consumo. Para poder regular nuestra calefacción y por tanto nuestro gasto, es necesario colocar en nuestro radiador una válvula termostática que nos permitirá regular la temperatura de la habitación y encender y apagar ésta en función de nuestras necesidades.