Las comunidades con calderas de carbón, ¿qué alternativas tienen para cambiar a un sistema de calefacción más eficiente?

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Las comunidades con calderas de carbón, ¿qué alternativas tienen para cambiar a un sistema de calefacción más eficiente?

¡Es buen momento de cambiar las viejas calderas de carbón!

En la Comunidad de Madrid es subvencionable a fondo perdido hasta un 50% del coste de la reforma gracias a los programas de ayudas vigentes en 2019, que incentivan la instalación de calderas de condensación a gas en aquellos edificios con calderas comunitarias que todavía utilizan carbón.

El beneficio de hacerlo es triple: los vecinos ahorran en su factura energética, obtienen un mejor confort térmico en sus viviendas y, además, se mejora el medio ambiente.

No obstante, hay que recordar que uno de los principales programas de ayudas, el Plan Renove de Calderas 2019 estará vigente hasta que se agoten los fondos, por lo que recomendamos agilizar al máximo la toma de decisión y la tramitación de la solicitud.

 

¿Por qué cambiar si la instalación de carbón todavía funciona?

En Madrid, las instalaciones térmicas basadas en carbón tienen sus días contados ya que:

  • El Ayuntamiento de Madrid, en la medida número 23 del Plan A de Calidad de Aire y Cambio Climático, contempla fomentar los sistemas de climatización eficiente de bajas emisiones. Uno de los principales objetivos de esta medida es eliminar el uso de carbón para el año 2020.

 

  • Por su parte, la Comunidad de Madrid obliga a que las instalaciones térmicas con una potencia útil nominal superior a 70 kW realicen inspecciones periódicas de eficiencia energética. En el caso de las instalaciones de carbón, el resultado nunca es aceptable debido al bajo rendimiento de los generadores que utilizan este combustible.

 

  • El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) prohíbe la utilización de combustibles sólidos de origen fósil, como el carbón, en instalaciones térmicas de edificios. Por ello, si tuvieran que rehabilitar la sala de calderas, su comunidad estaría obligada a cambiar de combustible.

 

Antes y después de una sala de carbón con Remica

Antes y después de una antigua sala de carbón transformada por Remica

 

Si una comunidad de propietarios decide dejar de utilizar carbón, ¿qué combustible o tecnología le compensa más?

Actualmente, en edificios ya existentes, las viejas calderas de carbón se suelen sustituir por sistemas de calefacción que utilizan tecnología de condensación y gas natural.

Las razones son múltiples:

  • Existen varios programas de subvenciones que incentivan este cambio. Actualmente existen dos líneas de ayudas complementarias en la Comunidad de Madrid gracias a los cuales se puede subvencionar a fondo perdido hasta el 50% de la reforma.

 

  • No necesita almacenamiento. A diferencia del carbón o el gasóleo, el gas natural no necesita un lugar de almacenamiento, sino que llega a través de tuberías hasta el punto de suministro.

 

  • Con el gas natural los radiadores pueden alcanzar hasta 90 grados centígrados, mientras que con el carbón podrían llegar una temperatura máxima de hasta 80 grados centígrados. Es decir, que si se desea, con el gas natural se pueden alcanzar temperaturas mayores con respecto al carbón.

 

  • Las calderas modernas de gas natural y tecnología de condensación ofrecen altas prestaciones con un bajo consumo energético. Se estima que las calderas de condensación logran ahorros energéticos de hasta el 30% y reducen las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera hasta en un 70%.

 

 

¿Qué otras tecnologías de calefacción hay disponibles?

Existen otras tecnologías de calefacción que se perfilan como las más eficientes y sostenibles a medio largo plazo. No obstante, la experiencia acumulada por Remica en estos años realizando miles de auditorías energéticas, muestra que no siempre son las más viables cuando se trata de rehabilitar viejas instalaciones de carbón. ¡Estas son las razones!

 

Instalaciones de  calefacción con biomasa

La biomasa se considera una energía renovable. Su funcionamiento está basado en la combustión de materia de origen vegetal (en la Península Ibérica, los tipos de combustible más frecuentes son la astilla, el pellet y el hueso de aceituna).

Realmente, al quemar leña o pellet se produce CO2 como resultado de la combustión. Sin embargo se considera que estas emisiones producen un “balance neutro de emisiones” ya que el CO2 liberado se “compensa” con el que absorben y liberan las plantas continuamente para su crecimiento y supervivencia.

Sin embargo, el hecho de emitir humos en su combustión hace que optar por calefacción de biomasa, sea una alternativa más adecuada en entornos rurales o con poca densidad de población, ya que en grandes urbes la suma de las combustiones de todas las instalaciones de calefacción de biomasa generarían altos volúmenes de polución ambiental.

Ya existen precedentes de este hecho. Un ejemplo de ello es la ciudad chilena de Coyhaique que, según la OMS es la ciudad más contaminada de América Latina.

Esta ciudad de 63.000 habitantes es la que tiene los niveles más altos de partículas finas de suspensión en el aire. ¿Cuál es la razón de que supere a ciudades más grandes como Ciudad de México, Sao Paulo, Bogotá o Caracas?

La respuesta está en el tipo de calefacción que utilizan. Dado que se trata de un lugar de difícil acceso, el principal tipo de combustible que se emplea en calentar las viviendas es la biomasa.

 

Instalaciones de geotermia y aerotermia

La creciente preocupación por los efectos nocivos de los gases de efecto invernadero, así como la escalada de precios de las energías fósiles hace que cada vez más los sistemas de calefacción por aerotermia y geotermia sean más atractivos.

  • Los sistemas aerotermia son bombas de calor de última generación diseñadas para aprovechar la energía del aire. Estos sistemas aportan refrigeración en verano, calefacción en invierno y, si se desea, agua caliente todo el año.
  • Los sistemas de geotermia se basan en bombas de calor que pueden hacer uso de la energía que proviene de la tierra de diferentes maneras. En todas ellas, se utiliza el calor cercano a la superficie, donde la temperatura es casi uniforme durante todo el año.

En instalaciones de nueva construcción comunitarias empieza a ser frecuente encontrar calefacción de aerotermia o de geotermia.

Sin embargo, cuando se trata de renovar una vieja sala de carbón, la experiencia acumulada por nuestra empresa estos años indica que la inversión a realizar suele ser demasiado elevada como para que sea rentable para las comunidades de propietarios.

Y es que, en la mayoría de los casos, no solo basta con cambiar la caldera. Si en lugar de carbón se opta por aerotermia o por geotermia, es necesario invertir en cambiar los radiadores de las viviendas, que deberían ser tres veces más grandes, lo que imposibilitaría en la práctica su aplicación.

Algo que no sucede cuando la transformación implica instalar calderas de condensación a gas, donde, con frecuencia, no es necesario cambiar tuberías ni radiadores. Además, estas instalaciones son altamente eficientes,  y el retorno de la inversión por los ahorros energéticos logrados hace que, en muchas ocasiones, se compense la inversión realizada en pocos años.

 

2019-03-03T16:56:34+00:00

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