El 40% del consumo de energía primaria de España se lleva a cabo por el sector del transporte, lo que provoca que éste sea uno de los principales responsables de las emisiones nocivas de gases y partículas a la atmósfera. De hecho, con el fin de atajar esta situación el Ayuntamiento de Madrid ya se ha visto obligado a activar en varias ocasiones un protocolo anticontaminación con el que restringe la velocidad de circulación a 70Km/hora o limita el aparcamiento en el centro de la ciudad.

Éste es sólo un ejemplo de cómo desde las instituciones públicas comienzan a replantearse nuestro modelo de transporte, buscando fórmulas para tender hacia la sostenibilidad.

Pese a que los organismos públicos tienen un papel importante en este asunto, las propias empresas y ciudadanos también podemos poner nuestro granito de arena para contribuir a un modelo más sostenible. En este sentido, Remica lleva varios años apostando por vehículos eléctricos que generan “cero emisiones” a la atmósfera. Este hecho, permite que nuestros coches puedan moverse con libertad por Madrid incluso en momentos de restricción de tráfico, lo que nos facilita el seguir prestando el mejor servicio a nuestros clientes sin hacerles sufrir esperas innecesarias.

movilidad sostenible

Como hemos comentado, los ciudadanos también juegan un rol muy importante a la hora de contribuir a un entorno más sostenible. A continuación te dejamos una serie de consejos que te pueden ayudar no sólo a reducir las emisiones contaminantes, incluso a mejorar tu estado de salud:

Un trayecto corto, ¿por qué no hacerlo caminando?

Caminar, además de que no es nada contaminante, aporta varios beneficios para nuestra salud. Según una investigación publicada por la revista Runners World, dedicar unos minutos al día a correr despacio o caminar permite mejorar nuestro bienestar físico y emocional, tonificar los músculos, fortalecer los huesos y reforzar los cartílagos. Además, puedes aprovechar esta actividad como un momento en el que relajarte y escuchar música, por ejemplo. ¿Qué más puedes pedir?

¿Has pensado en la bicicleta?

Con más de 800 millones de bicicletas en el mundo, este medio de transporte se está ganando cada vez más un hueco en la rutina de los ciudadanos, que poco a poco se dan cuenta de los beneficios de las dos ruedas tanto para su salud, como para descongestionar el tráfico en las ciudades.

De este modo, la bicicleta se ha colocado como un medio de transporte fundamental para apoyar las nuevas políticas medioambientales, que buscan la convivencia armónica entre la civilización y la naturaleza.

¿Por qué coger el coche si tienes el transporte público?

El uso del transporte público colectivo supone la alternativa más ecológica y solidaria para muchos de los desplazamientos que se hacen dentro de la ciudad.  El decantarse por el transporte público cuenta con grandes ventajas: mayor ahorro económico y menor contaminación medioambiental.

Es cierto que los detractores del transporte público se lamentan del tener que seguir unos horarios, pero una vez nos adaptamos a ellos, el transporte público nos brinda otras muchas ventajas como poder aprovechar el tiempo de desplazamiento para trabajar, estudiar, leer, hablar por teléfono… algo que es imposible hacer si estamos conduciendo.

Compartir es vivir

Puede darse la circunstancia de que, por ejemplo, tu lugar de trabajo se encuentre alejado del transporte público y a una distancia difícil de cubrir en bicicleta todos los días. Si no te queda más remedio que utilizar el coche, ¿por qué no compartirlo con compañeros de trabajo o amigos que hagan un recorrido similar al tuyo? De esta manera se evita que circulen vehículos ocupados únicamente por el conductor, esto nos permite reducir las emisiones contaminantes y además ahorrar gasolina al pagar ésta entre más personas.

Si al que le toca hacer de conductor es a ti, evita las aceleraciones y frenadas continuas, ya que se incrementa el gasto de combustible, y por tanto las emisiones. Conduce siempre a velocidades medias y de manera uniforme para que el consumo sea menor.

En los trayectos largos…

Los transportes colectivos emiten cuatro veces menos de CO2 por km que el vehículo privado. Además, si consideramos los materiales y energía utilizados para manufacturar los diferentes vehículos, el hecho de compartir los medios de transporte también reduce la huella ecológica. Dentro de los transportes colectivos, el tren es el menos contaminante. Así se deprende de un informe publicado por la Agencia del Medio Ambiente y del Control de la Energía del Gobierno francés (ADEME) que recoge que la construcción de una línea de tren de alta velocidad (TGV) y su explotación durante 30 años permite evitar el 60% de las emisiones de dióxido de carbono que se producirían si los viajes se hicieran por carretera o por avión.

Así que ya sabes, la próxima vez que te pongas delante del volante, piensa  que tienes otras alternativas más saludables, sostenibles y económicas. ¿Por qué no utilizarlas?