Numerosos informes muestran lo importante que es mejorar la eficiencia de consumos de una comunidad de propietarios. Y es que, si se lograra mejorar de forma sustancial el nivel de eficiencia energética del sector residencial, se generarían grandes beneficios tanto económicos como medioambientales.

Según cifras del IDAE, el consumo energético asociado a las actividades de los 17,2 millones de familias españolas en sus hogares -excluyendo la utilización del transporte privado- representó en el año 2010 cerca del 18% del consumo de energía final del país.

¿Cómo pueden los edificios residenciales consumir menos energía y mejorar en eficiencia energética? ¿Qué aspectos influyen en la eficiencia de consumos de una comunidad y cómo se pueden mejorar?  La respuesta no es sencilla, ya que hay varios factores que pueden influir.

calefaccion

Calefacción, climatización y aire acondicionado

Según el IDAE, las denominadas instalaciones fijas de calefacción y agua caliente sanitaria suponen alrededor del 67% del consumo energético de los hogares españoles.

Existen tres tipos de equipos de calefacción:

  • Central. Ofrece servicio a un conjunto de hogares, por lo general de una misma comunidad.
  • Individual. El sistema de calefacción es independiente del resto de viviendas.
  • Por elementos independientes, como estufas, radiadores y convectores.

De los tres sistemas, la calefacción centralizada es la más económica y energéticamente eficiente, ya que disponer de calderas de gran tamaño permite acceder a tarifas más económicas para los combustibles. Además, el coste de la instalación colectiva es inferior a la suma de costes de las instalaciones individuales.

 

Agua caliente sanitaria (ACS)

Después de la calefacción, el agua caliente sanitaria (ACS), con un 25%, es el segundo elemento que consume más energía  en los hogares.

Desde 2006, producir agua caliente sanitaria en los hogares españoles es un poco más eficiente gracias a que, por normativa, las  viviendas de nueva construcción deben disponer de sistemas solares térmicos para generar agua caliente a partir de la luz solar. Con ello se logra un importante ahorro energético, siempre que se realice una correcta revisión y mantenimiento del sistema.

 

un buen aislamiento evita las pérdidas de energía

Envolvente

El aislamiento térmico condiciona que el interior de las viviendas alcance la temperatura de confort deseada. Una vivienda mal aislada necesita más energía ya que en invierno se enfría más rápidamente y puede generar condensaciones en el interior. En verano, en cambio, se calienta más y en menos tiempo.

La cubierta exterior del edificio es por donde se pierde o gana más calor si la vivienda no está bien aislada. Esa es la razón de que, por ejemplo,  los áticos sean más fríos en invierno y más calurosos en verano.

En los muros que separan las viviendas también conviene que estén suficientemente aislados ya que se disminuyen los ruidos y también las pérdidas de calor.

Además, conviene vigilar que el calor no se escape por ventanas y acristalamientos, marcos y molduras de puertas y ventanas, cajetines de persianas, tuberías, chimeneas o cualquier otro conducto.

Se calcula que realizar pequeñas mejoras en el aislamiento puede lograr ahorros energéticos de hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado.

 

Consumo eléctrico

En una comunidad de propietarios se puede disminuir el consumo de energía eléctrica tomando las siguientes medidas:

  • Sectorizar el alumbrado e instalar detectores de presencia. Supone un gran ahorro energético hacer que las luces se enciendan solo cuando detecten que haya personas y que, cuando se pulse un interruptor, se enciendan las luces más cercanas en lugar de las de toda la planta.
  • Mecanismos de maniobra selectiva para los ascensores. Estos dispositivos permiten ahorrar energía ya que activan únicamente la llamada del ascensor más cercano al punto requerido.
  • Contar con el consejo de un especialista. El mercado actual ofrece muchos tipos de tarifas eléctricas. Por ello, es bueno contar con el asesoramiento de un especialista que aconseje la más adecuada en función de las necesidades de la comunidad de propietarios, y que cuide de varios aspectos como que la potencia contratada no sea mayor de la necesaria.

energía solar

Energías renovables

Aprovechar energías renovables en las comunidades de propietarios es beneficioso para el medio ambiente, ya que se reducen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, y también contribuye a reducir el consumo de energía de gas y electricidad.

Como hemos mencionado anteriormente, desde hace ya varios años es obligatorio que los edificios de nueva construcción incorporen sistemas solares térmicos para generar agua caliente. Funcionan de la siguiente manera: se colocan unos captadores solares, capaces de aprovechar la radiación del Sol para calentar un fluido que circula por su interior. Esta energía en forma de agua caliente se intercambia traspasándose al agua de consumo, la cual se acumula en un depósito hasta ser utilizada. Las principales aplicaciones son calentamiento de agua, calentamiento de piscinas, calefacción y refrigeración (mediante la combinación de energía solar y máquinas de absorción).

Existen otros tipos de energías renovables que se aplican al sector residencial, entre ellas la biomasa térmica para obtención de calefacción y agua caliente o la geotermia para la obtención de calefacción y refrigeración.

 

Monitorización y control

En las instalaciones térmicas centralizadas, un sistema que permita su regulación y control es imprescindible. Gracias a ello, se puede adecuar el funcionamiento del sistema a las necesidades de calefacción, procurando que se alcancen pero no se sobrepasen las temperaturas de confort prestablecidas.

Las instalaciones gestionadas por Remica tienen la posibilidad de incorporar un sistema de telegestión, un servicio gracias al cual se consigue un funcionamiento óptimo de la sala de calderas. Gracias a este servicio, la instalación se encuentra en todo momento monitorizada por el Departamento de Telegestión de Remica, y se puede llevar a cabo: cambios en los puntos de consigna de temperaturas, modificaciones de los horarios de funcionamiento, verificación del correcto funcionamiento de la instalación, seguimiento de la eficiencia energética y el confort ambiental.

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