Edificios con consumo energético “casi nulo”, este es el objetivo, cada vez más cercano si cumplimos con la normativa europea en lo que se refiere a rehabilitación y nueva edificación. Tecnológicamente, ya es un hecho, edificios cuya energía proviene de fuentes renovables y que se han construido atendiendo a criterios de máxima eficiencia energética.

Es decir, edificios que aprovechan al máximo los recursos naturales, con un consumo eficiente de energía y que, por tanto, reducen de forma impactante la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Pero mejorar la eficiencia energética y aprovechar las energías renovables no es sólo posible en nuevas construcciones, también los es a través de la rehabilitación energética de los edificios. Un ejemplo de ello es el emblemático rascacielos ‘Empire State Building’ de Manhattan, que a través de la implementación de medidas de ahorro y eficiencia energética y comprando la electricidad que consume de fuentes de energía eólica, logra evitar la emisión de unas 45.000 toneladas de CO2 al año.

La tendencia debe ser sustituir los combustibles fósiles altamente contaminantes y además con un alto coste económico para el usuario y el país, por energías más limpias, así como disminuir el consumo a través de medidas de ahorro y eficiencia energética, ya que al final, la energía que menos cuesta y que menos contamina, es aquella que no se consume.

El 40 % de la energía primaria que se consume en Europa lo hace en el sector de la edificación y el transporte urbano, que constituye una de las principales fuentes de emisión de CO2 a la atmósfera.

En España existe un parque edificado de unas 25 millones de viviendas que fueron construidas sin criterios de eficiencia energética y que, por ello, tienen un enorme potencial de ahorro.

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