¿Conoces los beneficios de la individualización de calefacción central? Según un estudio realizado por Remica Servicios Energéticos con datos obtenidos por la entidad certificadora TÜV Rheinland durante las dos últimas temporadas de calefacción (2013/14 y 2014/15), las comunidades de propietarios con sistemas de calefacción central que renuevan sus viejas calderas de condensación y optan por una contabilización individualizada de su sistema de calefacción logran, de media, ahorros energéticos anuales superiores al 40%.

Sistemas de contabilización individualizada+válvulas

En las comunidades de propietarios sin individualización de calefacción central cada vecino paga el mismo importe, independientemente que su hogar alcance una temperatura más fría o más cálida. En cambio, en aquellos edificios residenciales que cuentan con sistemas que permiten el reparto de costes, cada vecino paga solo por el consumo que realiza. Por ello, para que cada vecino tenga capacidad para regular la temperatura de su hogar, se recomienda que el repartidor de costes se complemente con la instalación de válvulas termostatizables con cabezal termostático (válvulas termostáticas).

Además, cuando se afronta la individualización de calefacción central en un edificio residencial, además de la instalación de sistemas de reparto de costes y válvulas termostáticas es necesario adecuar el sistema de distribución  hidráulica de toda la instalación –realizar un equilibrado hidráulico-  para que este responda adecuadamente con caudales variables, lo que produce un mejor rendimiento del sistema y en un mayor nivel de confort para las personas.

La individualización de calefacción central en otros países

En otros países europeos, la individualización de calefacción central en edificios residenciales es una medida que se lleva implantando con éxito desde hace varios años. Esta experiencia previa muestra que la instalación de repartidores de costes junto con válvulas termostáticas en los radiadores es muy efectiva por los ahorros económicos y energéticos que proporciona.

Para un país como España, con una elevada tasa de dependencia energética exterior, reducir el consumo de energía resulta fundamental: se calcula que el sector residencial representa el 17% del consumo de energía total del país. En la Unión Europea, el consumo de energía que realizan las viviendas es del 25% del total.

¿Qué dice la normativa?

En edificios de nueva construcción, desde que en 1999 entró en vigor el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) aprobado mediante Real Decreto 1751/1998, de 16 de julio, la instalación de cada usuario de un edificio con sistema de calefacción centralizada debe disponer de un contador que permita repartir los costes de acuerdo con el consumo.

En cuanto a los edificios existentes, el artículo 9 de la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, impone varias obligaciones relacionadas con la contabilización individualizada de consumos de energía, entre ellas, la relativa a la energía térmica de los sistemas de calefacción centralizados. Se pretende que el consumidor tenga derecho a pagar en función de lo que gasta y a conocer su consumo de manera periódica para poder adecuar el uso que hace de la energía. Sin embargo, el Real Decreto 56/2016, publicado el 13 de febrero, ha traspuesto parcialmente la Directiva Europea 2012/27/UE, pero ha dejado fuera por el momento la parte relativa a la contabilización individualizada de consumos de calefacción, agua caliente sanitaria y refrigeración en instalaciones centralizadas, que sí estaba incluida en el borrador de real decreto que se había estado manejando hasta entonces.

Comportamiento de los usuarios

Cuando en una comunidad de propietarios con sistema de calefacción central se opta por la individualización, a los usuarios les lleva un tiempo acostumbrarse al sistema para sacar todo el potencial de ahorro energético. Es una de las conclusiones del estudio realizado por Remica Servicios Energéticos con datos obtenidos por la entidad certificadora TÜV Rheinland durante las dos últimas temporadas de calefacción (2013/14 y 2014/15), que citábamos al principio del artículo.

El estudio mostró que tras la aplicación de medidas de ahorro y eficiencia energética, durante la temporada de calefacción 2013/2014 se lograron ahorros del 25,54% en el edificio que menos redujo su consumo energético, y del 52,32% en el edificio con mayor ahorro, siendo el ahorro medio en los 29 edificios del 37,89% durante el primer año.

En la segunda temporada (2014/2015), en los mismos edificios, los ahorros fueron aún mayores, con un mínimo del 31,30%, un máximo del 64,98% y un ahorro medio del 41,62%.

Lo primero que pensaron los autores del informe es que esta variación tan significativa en los ahorros conseguidos tal vez se debía a que el invierno 2014/15 había sido más suave que el 2013/14. Se recurrió a los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Grados-día base 20/20 en Madrid Barajas desde octubre a mayo de cada año) y la sorpresa fue que no solamente no había sido más suave el segundo invierno (2.276,2 GD20), sino que había registrado temperaturas más bajas que el anterior (2.202,4 GD20), es decir, que fue un 3,35% más frío.

“Ante nuestro estupor, consultamos con empresas multinacionales del sector para conocer cómo había sido la experiencia en otros países en los que habían implantado los sistemas de individualización de consumos de calefacción. Su respuesta fue que, durante los tres primeros años tras adoptar esta medida, los ahorros energéticos en las comunidades de propietarios van aumentando de forma progresiva. La explicación más razonable a esta evidencia es que no todo el mundo cambia sus hábitos de consumo de calefacción durante el primer año y se tarda un tiempo en conciliar el confort y el gasto deseados”, explican.