A pesar de que a día de hoy la principal preocupación en la salud pública es frenar la propagación del COVID-19, no hay que olvidar por ejemplo que los depósitos de agua fría, instalaciones de agua caliente sanitaria (ACS) y torres de refrigeración han permanecido paradas durante un periodo de tiempo prolongado.

Para que esta situación no genere focos de legionela (bacteria causante de la legionelosis), es necesario someter estas instalaciones a procesos de prevención y control, llevando a cabo los procesos de limpieza y desinfección que sean pertinentes, para evitar la propagación de esta bacteria.

 

Prevención y control de legionela en depósitos de agua fría

Según el RD 865/2003, que recoge los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, en las instalaciones de agua fría de consumo humano tras una parada superior a un mes se debe realizar una limpieza y desinfección de choque.

La limpieza debe realizarse según se especifica en el anexo 3B.b de dicho real decreto:

  • Los depósitos de acumulación deberán lavarse y desinfectarse.
  • El resto de la instalación de agua fría se limpiará y, si procede, en función de los resultados analíticos o del estado de la instalación, se desinfectará. En los depósitos de gran volumen en los que no se puede proceder al vaciado del depósito, es posible sustituir el vaciado y la limpieza por otro procedimiento que garantice la eliminación de los lodos y fangos que puedan acumularse en el depósito.

 

Medidas a tomar en depósitos de agua caliente

Dada la facilidad que la bacteria tiene para multiplicarse en aguas templadas, las instalaciones de agua caliente sanitaria constituyen el origen más frecuente de las infecciones por legionelosis.

Por ello, las instalaciones de agua caliente sanitaria (ACS), si no son convenientemente diseñadas y mantenidas, pueden convertirse en focos amplificadores de la bacteria legionela.

Según el Real Decreto 865/2003, tras una parada superior a un mes, en estas instalaciones se debe realizar una limpieza y desinfección de choque.

Conviene que tener en cuenta que:

  • Una desinfección no será efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva. Esta limpieza debe realizarse según se especifica en el anexo 3B.a del RD 865/2003. Se realizará desinfección, térmica o química, de la red completa de ACS, incluyendo acumulador, red de impulsión, red de retorno y elementos terminales.

 

  • Durante las operaciones de revisión y mantenimiento se tendrá siempre presente que el agua que se destine al consumo humano deberá cumplir en todo momento con los parámetros y criterios establecidos en la legislación de aguas de consumo humano. (Real Decreto 140/2003, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano).

 

  • Durante la realización de los tratamientos de desinfección, se han de extremar las precauciones para evitar que se produzcan situaciones de riesgo tanto entre el personal que realice los tratamientos como entre todos los ocupantes de las instalaciones a tratar.

 

  • Además, se deberán reforzar las medidas de higiene personal y colectiva, así como de distanciamiento social recomendadas por las Autoridades Sanitarias. En general, para los trabajadores se cumplirán las disposiciones de la Ley de Prevención de Riesgos laborales y su normativa de desarrollo. El personal deberá haber realizado los cursos autorizados para la realización de operaciones de mantenimiento higiénico-sanitario para la prevención y control de la legionelosis, Orden SCO317/2003 de 7 de febrero.

 

Torres de refrigeración ¿Cómo actuar?

Las torres de refrigeración son sistemas mecánicos destinados a enfriar masas de agua en  procesos que requieren una disipación de calor.

El principio de enfriamiento de estos equipos se basa en la evaporación: el equipo produce una nube de gotas de agua bien por pulverización, bien por caída libre, que se pone en contacto con una corriente de aire.

Es preciso tener en consideración que estos equipos si estuvieran con el agua estancada por un periodo superior a un mes de acuerdo al Real Decreto 865/2003 de 4 de julio para la prevención y control de la legionelosis deben limpiarse y desinfectarse antes de su puesta en marcha.

La limpieza que se debe realizar se corresponderá con las limpiezas preventivas anuales especificadas en el Anexo 4B Procedimiento General, del Real Decreto 865/2003.

  • En dicho anexo se incluye un protocolo para utilizar cloro. En caso de utilización de biocidas, estos deberán estar autorizados específicamente para su uso en tratamientos de choque y deberá quedar constancia del protocolo utilizado según las indicaciones del fabricante y del aplicador. Este protocolo deberá contemplar la adición de concentraciones y/o tiempo de recirculación (es decir, el tiempo que se mantiene la concentración de choque del biocida).
  • Acorde con el principio general del Real Decreto 865/2003, de que una desinfección sin limpieza exhaustiva no será efectiva, siempre se debe eliminar la suciedad físicamente.

 

Para más información, consulte las fichas informativas realizadas por Remica

https://www.remica.es/Files/Recurso/pdfEs20200504021955.pdf

 

Para un control y prevención efectivo de la legionela, contacte con su profesional de referencia

El responsable técnico de la empresa que realiza el mantenimiento higiénico-sanitario de la instalación juega un papel de gran importancia.

  • Según el Real Decreto 830/2010 –que establece la normativa reguladora de la capacitación– esta figura profesional es responsable de elaborar el diagnóstico de situación, así como de planificar y evaluar el programa de control de la instalación conforme a lo establecido en la Guía para Prevención y control de la Legionelosis.
  • Sin embargo, conviene saber que la legislación vigente considera que el propietario es el responsable de que la instalación cumpla con todas las condiciones para evitar la transmisión de la legionela. Es decir, que si la empresa que realiza el mantenimiento higiénico-sanitario no lo hace de forma adecuada, las sanciones recaerán sobre el propietario de la instalación.
  • Para eliminar riesgos para la salud humana y evitar sanciones, todas las acciones preventivas llevadas a cabo en la instalación deben documentarse. Actualmente, desde la Administración han endurecido las multas para aquellas instalaciones incumplidoras con el RD 865/2003.

 

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