En época de calor las instalaciones térmicas centralizadas trabajan a toda máquina para refrescar la temperatura interior. Velar para que la calidad del aire sea apta para las personas es una prioridad, algo que se consigue realizando una limpieza periódica y mantenimiento.

De lo contrario, no solo el funcionamiento de los equipos se puede ver afectado, sino que también se corre el riesgo de transmisión de la bacteria legionela, especialmente en los meses más cálidos.

Por ello, se recomienda realizar en las torres de refrigeración y condensadores evaporativos las siguientes actuaciones:

  • Programas de mantenimiento periódico contra la legionela.
  • Aplicar mejoras estructurales y funcionales de las instalaciones, si fuera necesario.
  • Realizar un control periódico de la calidad microbiológica y físico-química del agua.

 

Limpieza y desinfección dos veces al año

En general se recomienda que los tratamientos de limpieza y desinfección, con independencia del tipo de funcionamiento de las torres de refrigeración, se realicen al menos dos veces al año repartidos a lo largo del periodo de funcionamiento de la torre.

Si la instalación ha estado parada, también conviene limpiar y desinfectar

En las torres de refrigeración que han estado paradas durante cierto periodo de tiempo aumenta las posibilidades de que la bacteria legionela se multiplique.

Por ello, conviene realizar un tratamiento de limpieza y desinfección cuando se pongan en marcha por primera vez, tras una parada superior a un mes, o después de una reparación o modificación estructural, cuando una revisión general así lo aconseje y cuando lo determine la autoridad sanitaria.

El mantenimiento deben realizarlo técnicos especializados

El responsable técnico de la empresa que realiza  mantenimiento higiénico-sanitario de la instalación juega un papel de gran importancia.  Según el Real Decreto 830/2010, de 25 de junio –que establece la normativa reguladora de la capacitación–  esta figura profesional es responsable de elaborar el diagnóstico de situación, así como de planificar y evaluar el programa de control de la instalación conforme a lo establecido en la Guía para Prevención y control de la Legionelosis.

El propietario es el responsable legal de la instalación

Sin embargo, conviene saber que, la legislación vigente considera que el propietario es el responsable de que la instalación cumpla con todas las condiciones para evitar la transmisión de la legionela. Es decir, que si la empresa que realiza el mantenimiento higiénico-sanitario no lo hace de forma adecuada, las sanciones recaerán sobre el propietario de la instalación.

Todas las actuaciones deben documentarse

Para evitar riesgos para la salud humana y evitar sanciones, todas las acciones preventivas llevadas a cabo en la instalación deben documentarse. Así se estipula en el Real Decreto 865/2003 de 4 de julio, que es la norma que regula las medidas higiénico-sanitarias que se han de adoptar en aquellas instalaciones en las que la legionela es capaz de proliferar y diseminarse.

Actualmente, desde la Administración han endurecido las multas para aquellas instalaciones incumplidoras con el RD 865/2003.

Mejor confiar en una empresa que ofrece un servicio integral como Remica

Para que las instalaciones funcionen de manera óptima, lo mejor es contar con una empresa de confianza, capaz de asumir una gestión integral de la instalación; que implante y que se ocupe de los programas de mantenimiento y las incidencias mecánicas, y que también se ocupe del mantenimiento sanitario (limpiezas y desinfecciones).

¿Podemos ayudarle? En Remica contamos con más de tres décadas de experiencia gestionando instalaciones térmicas.


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