Mucho se escribe sobre este término pero, ¿qué es realmente la eficiencia energética? ¿A qué nos referimos con este concepto? Técnicamente podría definirse como “la capacidad de lograr que los consumos de energía por unidad de producto o servicio prestado sean cada vez menores”.

Actualmente, los países más industrializados han puesto en marcha diversas políticas y medidas para aumentar su nivel de eficiencia energética. Saben que así serán más competitivos.

En la Unión Europea, es especialmente un reto aumentar la eficiencia energética del transporte y los edificios (sobre todo de viviendas) ya que son los grandes consumidores de energía de la UE.

De ese modo, no solo se estará contribuyendo de forma importante a mejorar la competitividad de la economía europea, sino que además, se reducirá la dependencia de los recursos energéticos del exterior. Una demanda energética que en la UE supera el 50%.

También a nivel individual, mejorar en eficiencia energética tiene beneficios para las personas, ¿sabes cuáles?

 

¿Por qué la eficiencia energética te beneficia?

Si todavía crees que la eficiencia energética no va contigo, quizá cambies de opinión al leer algunas de las cosas sobre cómo puede afectarte positivamente.

  • Menos consumo energético (pagarás menos en tu factura energética). Al aumentar la eficiencia energética de una instalación, tendrás las mismas prestaciones realizando un consumo energético menor.

 

“Según el X Índice de Eficiencia Energética en los hogares españoles elaborado por Gas Natural Fenosa, el potencial de ahorro energético en los hogares españoles supera el 27%”.

 

  • Menos contaminación atmosférica. Dado que gran parte de la energía consumida es de origen fósil, poder obtener las mismas prestaciones haciendo un menor consumo energético contribuye a que se emitan menos gases contaminantes a la atmósfera. Estos gases son causantes del llamado efecto invernadero y, según diversas investigaciones, son responsables de la polución ambiental que genera miles de muertes al año en nuestro país.

 

“El suministro y consumo de energía produce el 79% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE”. FUENTE: Tribunal Europeo de CUENTAS

 

 

  • Más confort. A menudo, adoptar medidas de eficiencia energética presenta la ventaja de que las instalaciones se adaptan mejor a las necesidades reales de los individuos. Por ejemplo, mejorar la eficiencia energética de sistemas de calefacción comunitarios evita que, en un mismo bloque de viviendas, en unos pisos los vecinos sientan exceso de calor, mientras que en otros la temperatura es excesivamente baja.

 

“En una vivienda tipo (superficie aprox. 95 m2), la reducción de emisiones por la contabilización individual equivale a las emisiones generadas en un vehículo por el consumo de 251 litros de gasolina”. Fuente: AERCCA

 

  • Aumenta el valor de tu inmueble. En España es obligatorio que las viviendas que se pongan a la venta o que se alquilen dispongan de un certificado de eficiencia energética. Aquellos inmuebles con una calificación energética superior consumen menos energía, por lo que las facturas energéticas de sus habitantes serán más bajas con respecto a otras viviendas ineficientes de características superiores. Además, los propietarios o futuros propietarios de inmuebles con calificaciones energéticas elevadas pueden optar a hipotecas verdes, con condiciones más ventajosas.

 

“En viviendas ya construidas, se puede mejorar la calificación energética mejorando la envolvente térmica, las instalaciones de agua caliente sanitaria, calefacción y refrigeración”. Fuente: Pisos.com

 

  • Si tienes un negocio, serás más competitivo. Implementar medidas de eficiencia energética en el negocio, independientemente del tamaño de este, hace que la empresa sea más competitiva, ya que ofrecerá los mismos productos/servicios reduciendo lo que paga en su factura energética.

 

“Lo que no se mide no se puede mejorar. Por eso, antes de poner en marcha cualquier medida de ahorro y eficiencia energética, conviene realizar una auditoría para conocer en profundidad cómo se distribuye el consumo energético. En España es obligatorio que se sometan a una auditoría energética aquellas organizaciones que cumplan al menos dos ejercicios consecutivos con la condición de gran empresa”. Fuente: Remicaserviciosenergeticos.es

 

 

¿Está la eficiencia energética al alcance de cualquier persona?

En mayor o menor medida, todos podemos contribuir a mejorar la eficiencia energética  de viviendas y negocios.

Hay pequeños gestos que puede realizar cualquier persona  en su día a día y que globalmente pueden llegar a marcar una diferencia, como por ejemplo:

  • Apagar la luz cuando no estamos en una habitación.
  • Al comprar electrodomésticos nuevos, optar por los más eficientes energéticamente.
  • No dejar los aparatos en stand-by.
  • Ventilar a primera hora de la mañana, durante diez minutos (tiempo que se estima suficiente para renovar el aire de una habitación) para evitar que la temperatura exterior enfríe/caliente en exceso la interior.
  • No dejar la calefacción o el aire acondicionado encendido si la vivienda va a permanecer mucho tiempo vacía.
  • Regular el sistema de calefacción/refrigeración a las necesidades específicas de cada estancia.

 

También hay otras medidas que se pueden tomar y que ya requieren de la intervención de profesionales, entre ellas:

  • Realizar una auditoría energética para detectar dónde se desperdicia energía y proponer las medidas más adecuadas para cada instalación.

 

  • Mejorar el nivel de aislamiento térmico de los edificios en fachada, cubierta (tejados) y cerramientos (puertas y ventanas).

 

  • Si la caldera está obsoleta y requiere ser sustituida, mejor optar por calderas de gas a condensación, o bien por calderas que utilicen energías renovables como la aerotermia y la geotermia.

 

  • Cerciorarse de que la red de tuberías de agua fría y caliente está correctamente aislada, de modo que no se desperdicie energía.

 

  • Instalar mecanismos de regulación y control (termostatos, válvulas termostáticas, etc.) que permitan adaptar la temperatura de cada estancia a las necesidades térmicas reales de cada instalación, proporcionando todas las prestaciones que las personas necesitan sin que se produzca un desperdicio energético.

 

  • Realizar un estudio de la calidad y consumo energético del sistema de iluminación e instalar sistemas de iluminación de alta eficiencia como el LED, así como sistemas de regulación o detectores de presencia capaces de encender o apagar la luz en función de la ocupación o de la intensidad de la luz natural.

 

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