En la época de verano se debe hacer un correcto mantenimiento de la instalación de la calefacción. También se deben en tener en cuenta los radiadores puesto que forman parte de dicha instalación. El objetivo es conseguir que funcionen de manera óptima y lleven a cabo el objetivo que tienen, dar el calor que considere el usuario.

Si durante el tiempo de vacaciones decides hacer limpieza general ¡no olvides los radiadores! Hacer una limpieza periódica de los radiadores es fundamental para que funcionen correctamente.

¿Por qué es una buena época para limpiar los radiadores?

Es recomendable limpiar los radiadores cuando no están funcionando y están fríos, por ello el verano es perfecto. La forma de limpiarlo no es simplemente superficial, se debe acceder a la zona donde se encuentran los tubos, no es fácil acceder, para ello se recomienda utilizar primero una aspiradora y, posteriormente, un plumero o cepillo de forma cilíndrica que sea capaz de llegar a cualquier rincón.

Gracias a este tipo de limpieza es una buena ocasión para realizar un examen del estado del radiador. Si se aprecia algún tipo de marca de oxidación o rotura se debe contactar con una empresa especializada como Remica para evaluar el radiador y encontrar una solución.

Los radiadores son los encargados de transmitir calor a la estancia en la que está situado. Gracias al agua que circula por las tuberías y la instalación todo funciona correctamente. En ocasiones los radiadores no consiguen su función debido a la mala circulación del agua. Para ello se debe realizar un correcto equilibrado hidráulico de la instalación. Gracias a este proceso, todos los radiadores consiguen recibir el agua necesaria para funcionar correctamente ya sea en la primera planta o en la sexta.

¿Qué fenómenos consigue erradicar el equilibrado hidráulico?

  • Se asegura que llegará el caudal de agua a todos los radiadores de la instalación.
  • Las válvulas termostáticas cumplirán de manera óptima su función de regular la temperatura.
  • Se podrán prevenir problemas de funcionamiento (ruidos).

Hay procesos que se realizan cuando se ponen en funcionamiento, como por ejemplo también purgar los radiadores. Este proceso consiste en sacar el aire que se acumula en los meses en los que la calefacción no ha permanecido encendida. En el momento que deje de salir aire y comience a salir sólo agua, estará limpio.

Este tipo de proceso se recomienda hacerlo al menos una vez al año, ya que el contenido en su interior dificulta que se transmita el calor desde el agua caliente hacia el exterior.

Para que los radiadores consigan la temperatura deseada por el usuario las válvulas termostáticas son las encargadas.

¿Cuándo es el momento de sustituir las válvulas corrientes por unas válvulas termostáticas?

Un buen momento para cambiar las válvulas corrientes por las termostáticas es cuando las viejas funcionen mal o comiencen a tener fugas; o por otro lado si se ha procedido a individualizar el consumo de calefacción central en el edificio, de modo que cada persona para por lo que consume.

La instalación de las válvulas termostáticas debe realizarse por profesionales habilitados, que recomienden la opción más recomendable en cada caso.

Por otro lado existen los detentores. Se recomienda instalarlo al colocar una válvula termostática. En las instalaciones antiguas de calefacción central, lo normal era que carecieran de detentor. En este supuesto, en caso de avería de un radiador, irremediablemente hay que vaciar de agua toda la instalación hasta un nivel inferior al piso en cuestión, con la consiguiente pérdida de agua. Esto provoca que sea necesario introducir agua nueva cuyo poder de corrosión es mucho más alto.

Debido a ello, si no queremos que la vida útil de nuestra instalación se acorte, la solución es instalar un detentor en cada radiador de nuestra vivienda.

Recuerda:

Los radiadores en instalaciones de calefacción central:

  • Son los elementos intercambiadores de calor entre el agua calentada y el espacio que se quiere calentar.
  • Se fabrican en varios materiales: chapa, aluminio o acero, principalmente.
  • La mejor colocación de los radiadores, por motivos de confort, es debajo de las ventanas, haciendo coincidir la longitud del radiador con la de la ventana, para favorecer la correcta difusión del aire caliente por la habitación.
  • Es conveniente no tapar ni obstruir los radiadores para así aprovechar al máximo el calor que emiten.
  • En el caso de que estén situados en huecos u hornacinas, es importante colocar elementos reflectantes detrás de los mismos.