En invierno, con la calefacción encendida, suele disminuir mucho el nivel de humedad en espacios cerrados. En nuestros ojos, esta situación genera a menudo sequedad y una sensación de quemazón o picor.

Desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) explican que, durante los meses de invierno, el aire, el sol o la calefacción pueden causar daños oculares.

“Aunque muchas personas piensan que el invierno es la estación más húmeda del año  por la mayor presencia de lluvia y nieve, hay jornadas en las que el aire puede llegar a ser muy seco”, apunta la secretaria general de COOCYL, Ana Belén Cisneros. Ese ambiente frío y seco puede irritar los ojos, incluso en los climas más templados, “algo que deben tener en cuenta los usuarios de lentes de contacto”.

¿Qué se puede hacer para remediar esta situación?

En espacios interiores y con la calefacción encendida, contrarrestar la falta de humedad

Con las temperaturas bajas, la calefacción se mantiene encendida muchas horas tanto en casa como en el trabajo.

Además, en invierno, se hace más vida en espacios interiores, lo que también significa pasar más horas delante de las pantallas de ordenadores, televisores, etc., hábitos que incrementan la fatiga visual y la sequedad ocular.

Para contrarrestar este efecto, se recomienda beber más líquidos, parpadear con más frecuencia, así como utilizar humificadores y usar lágrimas artificiales.

Desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León advierten de que las personas que padecen el “síndrome del ojo seco” son las que más se ven afectadas, ya que pueden experimentar síntomas como dolor, visión borrosa, enrojecimiento o, incluso, lagrimeo excesivo.

También se ven perjudicadas las personas que usan lentes de contacto,  “que cuando empiezan a secarse dentro del ojo pueden perder su forma y adherirse al globo ocular, lo que causa incomodidad y visión borrosa”, explican.

Utilizar gafas para proteger los ojos del frío y del viento al salir a la calle

Las gafas son grandes aliadas a la hora de salir a la calle y se vuelven imprescindibles cuando se practican deportes de nieve.

No usarlas puede provocar importantes quemaduras en la córnea, la retina y el cristalino ya que, como recuerda Ana Belén Cisneros, “la nieve refleja más del ochenta por ciento de la luz solar, incluida la ultravioleta”. En el caso de desplazarse a la montaña, la radiación aumenta un diez por ciento por cada mil metros que ascendemos.

Fuente: coocyl.es

 

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