¿Se puede evitar pagar de más en la factura energética y combatir las altas temperaturas en verano? Con las altas temperaturas, en miles de hogares aumenta el consumo eléctrico. Estos consejos ayudan a lograrlo.

 

Comprobar que la tarifa energética contratada es la más adecuada

Actualmente el mercado eléctrico español está formado por decenas de compañías que comercializan energía. Pero todavía muchos particulares son reticentes a dejar a su comercializadora ‘de toda la vida’.

Sin embargo, a los consumidores les beneficia comparar qué  ofertan otras comercializadoras de energía, ya que quizá puedan beneficiarse de promociones.

Para elegir sabiamente, conviene analizar cuándo se realiza la mayor parte del consumo eléctrico en el hogar.

Así, por ejemplo, es posible escoger tarifas por discriminación horaria, en las que la energía es más barata en horas de menor consumo (de 11 de la noche a una de la tarde en horario de verano).

El área de comercialización de energía de Grupo Remica se caracteriza por ofrecer tarifas adaptadas a las necesidades reales de sus clientes. Más información en https://www.remica.es/servicios-energeticos/Suministro%20de%20Energ%C3%ADa-Remica%20Comercializadora

 

Mejorar el aislamiento térmico para evitar el derroche energético

Sin embargo, hay que tener en cuenta que por muy barata que sea la tarifa de energía contratada, se seguirá pagando de más si la vivienda no está bien aislada.

Para terminar con el derroche energético, conviene realizar una actuación integral de mejora del aislamiento térmico, es decir, que abarque muros, carpintería (puertas y ventanas) y también la cubierta del edificio.

Dado que los gastos de andamiaje son los más importantes, se recomienda aprovechar otras actuaciones, por ejemplo realizarlo cuando se decide pintar la fachada, para realizar mejoras en el aislamiento térmico del edificio, ya que así se ahorran costes.

Para más información recomendamos la lectura del artículo sobre aislamiento térmico publicado en el blog Remica Opinión https://remicaopinion.es/foro-remica/foro-remica-septiembre/

 

Pequeñas mejoras dentro de los hogares

Además de las actuaciones sobre el aislamiento del edificio también hay pequeños arreglos dentro del hogar que se pueden realizar para reducir el consumo de aire acondicionado.

  • Instalar toldos exteriores en las ventanas y balcones. Una medida que puede reducir el calor hasta en un 90% según el tipo de toldo y la orientación de la vivienda.

 

  • Cambiar los vidrios de las ventanas. Está comprobado que, en comparación el acristalamiento sencillo, los sistemas de doble cristal o doble ventana reducen casi a la mitad la pérdida de temperatura. También se puede optar por instalar vidrios de baja emisividad, que permiten penetrar la luz pero no el calor.

 

  • Cortinas opacas o estores para reducir la insolación exterior manteniendo la temperatura ambiente interior.

 

  • Utilizar ventiladores, ya que el movimiento del aire en una habitación disminuye la sensación de calor, entre 3 y 5 grados. Además, su consumo eléctrico es inferior al del aire acondicionado.

 

  • Evitar las filtraciones de aire caliente, a través de puertas y ventanas, instalando burletes o usando silicona para mejorar el aislamiento. Una forma sencilla de detectar estas filtraciones es, en un día de viento, acercar una vela encendida. Si la llama oscila, serán necesario cubrir ese punto para evitar que entre el calor.

 

  • Si hay que renovar el sistema de aire acondicionado, apostar por equipos de alta eficiencia energética. A la larga, los ahorros que producen estos equipos compensan la inversión realizada.

 

 

Dejar atrás los malos hábitos

¿Sabías que por cada grado centígrado se consume alrededor de un 7% más de energía? Por ello, diversas campañas de concienciación invitan a regular  los equipos de aire acondicionado a una temperatura no inferior a 23 grados centígrados.

Otros hábitos sostenibles en el uso del sistema de climatización son:

  • Hacer un uso racional del aire acondicionado. Si es posible, apagar los equipos que se encuentren en habitaciones vacías. Y no dejar encendido el aire cuando no haya nadie en la vivienda.

 

  • No bajar bruscamente la temperatura para luego subirla. Así solo se consiguen más saltos térmicos en poco tiempo, pero no es un sistema efectivo para refrescar la habitación.

 

  • Que la diferencia entre la temperatura interior y exterior no sea superior a 12 grados centígrados, ya que además de un desperdicio de energía, no es saludable para las personas.

 

  • Limpiar los filtros de aire acondicionado tres o cuatro veces al año para que los equipos funcionen de forma óptima y consuman solo la energía necesaria.

 

  • Ventilar la casa cuando el calor es menos intenso: a primera o a última hora del día. Abrir las ventanas durante diez minutos suele ser suficiente para renovar el aire de una habitación. En cualquier caso, mejor evitar abrir las ventanas en las horas más calurosas ya que eso hará que la temperatura interior aumente.

 

  • Apagar los equipos eléctricos cuando no se están utilizando. Además de consumir energía, las televisiones, ordenadores, etc. producen calor y contribuyen a aumentar la temperatura interior.

 

  • En vacaciones, con la vivienda vacía, mejor desconectar la nevera, ya que es uno de los electrodomésticos que más encarecen la factura eléctrica (alrededor de un 20%).