En grandes urbes, lo que más compensa a las comunidades de propietarios es  sustituir la vieja caldera de carbón por una caldera de condensación a gas natural, ya que es la tecnología que ofrece más prestaciones. ¡Estas son las razones!

El gas natural es el combustible que mejor rendimiento ofrece

Frente al carbón, el gas natural ofrece múltiples ventajas.

  • Es el combustible que mejor rendimiento ofrece. Gracias a la tecnología de condensación las calderas centrales de gas natural proporcionan el máximo confort con un mínimo consumo energético.
  • La relación precio/kWh aportado del gas es la más económica. Sobre todo para comunidades de vecinos, donde se consume un elevado volumen energético para usos térmicos, la relación precio/kWh aportado del gas es la más económica. Tan solo en consumos de viviendas unifamiliares otros combustibles como la electricidad o el gas butano podrían competir en precio.
  • Se garantiza la continuidad del suministro. El gas llega a la caldera mediante tuberías, a diferencia de lo que sucede con el carbón o la biomasa, que precisan transportar y almacenar el combustible en la propia instalación.

sala calderas

Sala de calderas de calefacción central a gas. Fuente: Remica

¿Qué pasa con el resto de combustibles?

Aunque la biomasa se suele valorar como un sistema de calefacción que puede sustituir al carbón, en Remica Servicios Energéticos aconsejamos esta solución para viviendas individuales o viviendas de localidades pequeñas o entornos rurales que tengan próxima una fuente de alimentación de biomasa.

El gasóleo tampoco es la opción más adecuada ya que es un combustible con menos rendimiento que el gas natural. Y, a diferencia de este, (que llega a la caldera mediante tuberías) debe ser almacenado en unos tanques en la propia instalación que, además, tienen que pasar unas  revisiones periódicas.

¿Por qué ahorran energía las comunidades que sustituyen sus viejas calderas de carbón por calderas de gas natural?

En los edificios de viviendas que cuentan con un sistema de calefacción central de carbón, la temperatura interior de las viviendas puede llegar a ser de hasta 30 grados en pleno invierno. Esto no sucede porque las instalaciones sean mejores que las que utilizan otro tipo de combustible, sino porque se trata de instalaciones muy antiguas (algunas tienen 100 años), en las que no es posible realizar una regulación adecuada del sistema.

Esta situación provoca que se derroche energía. Y es que, como las calderas de carbón se alimentan de manera manual, lo que se suele hacer es provocar un exceso de temperatura por el día para que por la noche las viviendas permanezcan caldeadas.

Con las nuevas instalaciones de gas natural esto no sucede ya que se puede regular la temperatura de manera automática en función de las necesidades térmicas del edificio y de cómo evolucione la temperatura ambiente.

De ese modo no solo se mejora la sensación de confort en las viviendas, que siempre tienen la temperatura que necesitan, sino que se ahorra en la factura energética.

Además, sustituir la caldera de carbón por una de gas natural de condensación tiene muchas más ventajas:

 

Instalaciones más seguras y eficientes

Cambiando la vieja sala de carbón y transformándola en una instalación térmica moderna, la comunidad de propietarios se adaptaría a las nuevas normativas ambientales y de seguridad. En la Comunidad de Madrid, esto supone que la instalación podría cumplir con los requisitos de las Inspecciones de Eficiencia Energética obligatorias de los edificios que cuenten con una potencia útil nominal superior a 70 kW, inspecciones que actualmente no superan las instalaciones de carbón.

Por otro lado, conviene recordar que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) prohíbe la utilización de combustibles sólidos de origen fósil, como el carbón, en instalaciones térmicas de edificios. Esto significa que  las comunidades que tuvieran que rehabilitar la sala de calderas no podrían instalar nuevas calderas de carbón sino que estarían obligadas a cambiar de combustible.

Se pone fin a algunas patologías de la instalación

Al renovar la instalación se puede corregir, mediante un equilibrado hidráulico, las grandes diferencias térmicas entre las viviendas más frías y más cálidas de la finca, para que todos los vecinos reciban el calor que necesitan.

 

Más confort en las viviendas: calefacción 24 horas

Una de las principales ventajas es que, con las nuevas instalaciones de gas, se pueden automatizar procesos gracias a las sondas ambiente. Algo que no es posible en las antiguas instalaciones de carbón.

Esto mejora  sensiblemente las condiciones de confort de los vecinos, que pueden tener una temperatura en sus viviendas adecuada, que vaya variando en función de cómo evolucione la temperatura exterior del edificio y de la propia temperatura registrada en el interior de las viviendas.

 

Posibilidad de control remoto

Gracias a la telegestión 24 horas 365 días, es posible que la empresa encargada del mantenimiento pueda reprogramar tareas sin la necesidad de que un técnico se desplace a la instalación (el encendido/apagado de la calefacción, cambio de horario o consigna de temperaturas, resolver una avería, etc.). Este sistema también permite recibir alarmas que informen de funcionamientos anómalos, antes de que se produzcan averías.

 

Gestión y optimización energética

Gracias a los datos recibidos de manera permanente a través de la telegestión se pueden establecer estándares de eficiencia de forma que el sistema, después de analizar los ratios de la instalación, determine si se cumplen las expectativas de ahorro o por el contrario existe alguna alarma energética que activa un análisis pormenorizado de los rendimientos y las posibles causas que conllevan a la mencionada pérdida de eficiencia, evitando de esa forma que la instalación se desvíe en ningún momento de los más altos estándares de eficiencia y ahorro.

¿Podemos ayudarle a transformar su vieja instalación de carbón? ¡En Remica estamos a su disposición! Teléfono 91 396 03 00 / email remica@remica.es

 


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