Suben las temperaturas, se encienden los sistemas de climatización y, con frecuencia, también empiezan las discusiones sobre cuál es la temperatura ideal en verano ya que el confort térmico es subjetivo.

 

¿Qué es el confort térmico?

Según la definición recogida en la norma ISO 7730 el confort térmico es “esa condición de la mente en la que se expresa la satisfacción con el ambiente térmico”.

Para alcanzar esa satisfacción, la persona debe alcanzar la “neutralidad térmica”, es decir, no sentir ni demasiado calor, ni demasiado frío.

 

¿Por qué la temperatura ideal en verano varía de unas personas a otras?

En general, la recomendación es que los recintos refrigerados no estén a una temperatura inferior a 25-26 grados centígrados (siempre que la humedad relativa esté en torno a un 30-70%), y que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior del edificio no sea superior a doce grados.

Sin embargo, estas recomendaciones no siempre son del gusto de todos. Según un estudio publicado por la revista Nature Climate Change,  la tradicional ‘guerra’ de temperaturas que se vive en muchos centros de trabajo en verano tiene una explicación científica.

Este conflicto ‘térmico’ se debe a que la mayoría de edificios, climatizados entre 23 y 25 grados, responden a las necesidades de confort térmico de hombres de unos 40 años y 70 kilos de peso. Un estándar que data de los años sesenta.

Este tipo de sujetos, que tienen un metabolismo más rápido que otros colectivos, entre ellos, muchas mujeres, trabajan mejor a temperaturas más bajas.

Además, también influyen otras variables como el código de vestimenta que mantienen muchas oficinas, que obliga a los hombres a llevar americana mientras que las mujeres tienen más versatilidad a la hora de elegir prendas ligeras, consideradas apropiadas en un entorno corporativo.

 

Gestionar bien la temperatura potencia el rendimiento

Alcanzar una temperatura ideal para la mayoría de las personas también influye en los rendimientos registrados en los centros de trabajo.

O, al menos, eso parece indicar un estudio realizado conjuntamente por la Escuela de Negocios Marshall de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles (EE.UU.), y el Centro de Investigación de Ciencias Sociales de Berlín (Alemania) según el cual la temperatura del aire acondicionado tiene un impacto distinto en el trabajo de hombres y mujeres.

Los investigadores reclutaron  a 542 estudiantes universitarios de Berlín de entre 17 y 55 años y les pusieron exámenes de lógica, matemáticas y lengua. Los voluntarios –el 40% mujeres– debían responder a las preguntas en una de entre varias climatizadas a temperaturas de entre 16 y 33 grados centígrados. Los científicos les dieron una recompensa en forma de dinero en función del número de respuestas correctas.

Los resultaros fueron los siguientes:

  • Las mujeres acertaron más preguntas de los exámenes de matemáticas y lenguaje en las aulas más cálidas (con una temperatura cercana a los 33 grados).
  • Los hombres rindieron mejor en estos exámenes en aulas con temperaturas más bajas, aunque “en este caso el efecto fue menor”.
  • En las preguntas de lógica, la temperatura no afectó al rendimiento de hombres y mujeres.

Los autores de esta investigación señalan que, aunque las conclusiones son interesantes, no se pueden extrapolar a todas las poblaciones. Sin embargo, si parece indicar que la temperatura ambiente afecta al rendimiento cognitivo de forma diferente entre hombres y mujeres.

 

Un uso eficiente de la energía

Para alcanzar la temperatura ideal en verano es necesario contar con un sistema de climatización eficiente. Llevar al día el mantenimiento y las labores de limpieza es fundamental para evitar averías y que el sistema de climatización consuma más energía de la necesaria.

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