Si algo caracteriza a la primavera es que el tiempo es cambiante.

Incluso, en un mismo día, los termómetros pueden presentar un gran salto térmico, lo que a menudo hace que sea complicado alcanzar una temperatura ideal en el interior de las viviendas y centros de trabajo.

El truco está en alcanzar un confort térmico adecuado

El confort térmico podía definirse como una “condición” mental en la que una persona se siente satisfecha con el ambiente térmico que le rodea.

Es decir, que existen unos factores exógenos más o menos ‘objetivos’ que influyen sobre que las personas alcancen el confort térmico adecuado.

Por ejemplo, está aceptado mayoritariamente que, cuando hace frío, es conveniente regular durante el día la calefacción a una temperatura aproximada de 21 grados centígrados.

No obstante, existe también una dimensión subjetiva, ya que la sensación de confort térmico puede variar dependiendo de la persona.

Hay estudios que han profundizado en esta cuestión. Uno de ellos fue elaborado por la revista Nature Climate Change.

Según esta investigación, en las estaciones cálidas, las mujeres suelen tener más sensación de frío, mientras que los hombres tienden a sentir calor.

En este fenómeno influyen múltiples variables, principalmente la constitución de cada persona y la vestimenta de trabajo: mientras que en la mayoría de oficinas no está bien visto que los hombres acudan a trabajar en pantalón corto, las mujeres pueden ir con ropa más ligera y las piernas al aire.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo recuerda que, según la normativa actual, la temperatura en las oficinas donde se llevan a cabo trabajos sedentarios la temperatura debe oscilar entre los 23 y 25 grados centígrados en verano y la humedad no debe bajar del 50%.

 

Con un mal aislamiento térmico es difícil alcanzar la temperatura ideal

Si algo caracteriza a los inmuebles con un mal aislamiento térmico es que se calientan rápidamente en verano y se enfrían pronto en invierno.

Por ello, los sistemas de calefacción y climatización deben funcionar en este tipo de edificios durante más tiempo para proporcionar el confort térmico que las personas necesitan.

Generalmente, los edificios con un aislamiento térmico más deficiente datan de las décadas de los sesenta y setenta, época en la que se produjo un boom de la construcción sin que ninguna normativa regulase cómo debía acometerse el aislamiento.

No obstante, no hay que descuidar los edificios que se hicieron después. Hay que tener en cuenta que, cuando hablamos de aislamiento, no solo nos referimos a la fachada, sino también a la cubierta (tejado) y a la carpintería (sobre todo ventanas metálicas obsoletas que tienen una gran pérdida de energía).

Mejorar el aislamiento térmico de un edificio puede generar ahorros energéticos de cerca del 50%.

 

Colectivos sensibles

En personas especialmente delicadas, como bebés, se recomienda  en verano una temperatura de 22º-24ºC por el día y los 18º-20ºC por la noche.

Si existe un sistema de aire acondicionado en la vivienda, debe protegerse al bebé de modo que no incida directamente sobre su cuerpo el flujo de aire.

 

Presta atención a la humedad

Además de los grados centígrados que marque el termómetro, alcanzar la temperatura ideal en primavera también tiene que ver con la humedad que haya en el ambiente.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) se recomienda que los hogares mantengan una humedad relativa del 40-50%.

 

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